LA VACA FINANCIERA
Ella era una emprendedora muy tenaz, a pesar de cuando me
dejaron al cuidado o abandonaron con ella, ella tenía como 70 años, ahora desde
mi perspectiva para mí fue una bendición, ser criado con una Bisabuela. Para
mis papas una total irresponsabilidad dejarme al cuidado de una anciana.
Ella era una persona muy dinámica aun a esa edad y aún más para
una mujer, mi bisabuelo Ciro Riveros hacía ya algún tiempo había fallecido. Recuerdo
claramente su nombre porque hablaba mucho de su galán, del amor de su vida.
Ella trabajaba la pastelería y hacía unos ricos bizcochos de todo
tipo, recuerdo los merengues, las almojábanas, los brazos gitanos o brazos de
reina, y todo tipo de dulces de guayaba, cocadas dulce de leche, tortas, dulces
muy deliciosos que vendía en su panadería. Allí había puesto su prospero
negocio. Además, todos los domingos los comerciantes del pueblo hacían una
feria y allí llevaba sus productos lo que cada uno hacía, algunos llevaban todo
tipo de bebidas refrescantes, jugos, dulces, tamales, desayunos y almuerzos,
para los pobladores circunvecinos que bajaba todos los domingos a comercializar
sus productos, además se formaba una especie de mercado. Y allí muchos venían a
realizar las compras de la semana. Todo muy bonito me parecía am mi siendo un
niño como de 9 años criado por su Nona.
Yo la acompañaba los domingos a la feria y me emocionaba
cuando llegaban las personas a comprar los dulces, y las bebidas y refrescos,
una de mis bebidas favoritas era el mazato, una bebida dulce que se hacía con arroz,
algunos le echaban queso cuando la consumían. Y yo siempre atento a los clientes,
ofreciéndole los bizcochos.
Mi emoción era tal que entre la semana también quería salir a
vender los bizcochos que, hacia mi Nona, y allí como todo niño que quiere
realizar algo y se lo propone comenzó el berrinche, nona, nona, nona, nona
quiero vender almojábanas, nona quiero vender almojábanas…. Y dale y dale hasta
que tanto da el cántaro al agua que un dijo me dijo ya, ¡está bien! Y consintió
mi propuesta, recuerdo que primero me envió con uno de sus empleados, un
muchacho de 15 años llamado Antonio, pero yo quería vender solo, y a la próxima
le dije: yo voy solo.
Aconteció que en esos días había ferias de toros en el
pueblo, y era costumbre que los campesinos y ganaderos traían sus rebaños al pueblo
y todo ese ganado como ellos le decían, vacas y toros circulaban por las
principales calles del pueblo.
Como a las 2 de la tarde, Sali yo muy entusiasmado con mi
bandeja de almojábanas, era una bandeja pequeña y allí coloco mi Nona 25 almojábanas
lo recuerdo muy bien, cada una tenia un precio de un real, me traes 25 reales,
me dijo, si mi nona.
Sali con mi bandeja corriendo por el zaguán de la casa y al
salir estaba la calle llena de vacas y toros, y comenzó mi travesía atravesar
aquel rebaño ganadero, a la mitad del camino las vacas estaban sobre la acera,
y trate de pasar, pero, una vaca muy
juguetona me dio un topito en la bandeja y las almojábanas fueron aparar al piso y las vacas comenzaron a
comérselas. Me puse a llorar y a pareció el dueño de la vaca, y me dijo toma
para pagarte las almojábanas y me dio un real, uno solo real. Como era mi
primera venta, yo no me percate de la cantidad del dinero, estaba muy contento que me habían pagado por mis
bizcochos, corrí con la bandeja en la mano y decía:
“nona nona nona una vaca me ha comprado las almojábanas” - que
le pasa? ¿Como que una vaca?
“Si nona y me ha dado un peso.” “Querrás decir el dueño de la
vaca” , “bueno si y las he vendido todas “Como si solo te ha pagado una sola.” “Eso
es lo que me ha pagado” “Pero, si tu sabes que son 25 reales, ¡anda y le dices
que te del resto!”
Sali para buscarlo y sí, yo sabia que ese no era el precio, a
esa edad ya sabía también contar los billetes porque le ayudaba en el negocio.
El hombre me explico que la no tenía la culpa de que la vaca hiciera
eso, y además yo por miedo, había dejado que tirara las almojábanas al piso.
Regrese y mi nona, me dijo está bien, pero dame ese peso, no
nona ese peso es mío es de mi ganancia, mijo, pero eso no es así, has perdido
todo
Te voy a explicar, está el plante, así llamaba mi nona a la
materia prima, todos los ingredientes, en segundo lugar, esta la mano de obra
del panadero y también todos los utensilios que se usaron para hacer las almojábanas
y también está el trabajo del vendedor, que era yo.
“Bueno nona, para la próxima” este real me lo quedo yo” y así
me explico mi primera clase formal, de finanzas. Que nunca se me olvido jamás,
y como maestra de esta historia una vaca financiera.
Escrito por Javier Gil
Especialista en Gestión de Activos
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